¿Qué es exactamente un clorador salino y cómo funciona?
Un clorador salino no elimina el cloro de tu piscina. Lo genera él solo, de forma continua y automática, a partir de la sal que echas en el agua. El proceso se llama electrólisis: una pequeña corriente eléctrica pasa por una célula de titanio y descompone la sal (cloruro sódico) en cloro natural.
Lo interesante es que ese cloro, una vez que hace su trabajo desinfectando, vuelve a convertirse en sal. Es un ciclo cerrado. Por eso el consumo de sal es mínimo una vez que el sistema está en marcha.
Respuesta directa: Un clorador salino genera cloro de forma automática a partir de sal común. No eliminas el cloro, pero dejas de comprarlo y echarlo manualmente.
El problema real que tiene tu piscina ahora mismo
Si tu piscina huele mucho a cloro, la paradoja es que probablemente tiene demasiado cloro combinado (cloraminas), no cloro libre. Las cloraminas se forman cuando el cloro reacciona con materia orgánica: sudor, crema solar, orina (seamos honestos, pasa en todas las piscinas).
Son las cloraminas las que:
- Irritan los ojos y la piel
- Dan ese olor característico a "piscina"
- Descoloran los bañadores
- Obligan a hacer cloraciones de choque continuas
Con un clorador salino, el cloro se genera de forma constante y a niveles bajos pero estables. Esto previene la acumulación de cloraminas. El resultado: el agua huele menos, pica menos y el mantenimiento se vuelve casi automático.
Ejemplo real: Una familia con piscina de 40 m³ en Valencia gastaba unos 300€ al año en pastillas de cloro, más tiempo cada semana midiendo y ajustando. Tras instalar un clorador salino, el gasto en sal es de unos 20-30€ anuales. La inversión inicial se amortiza en 2-3 temporadas.
¿A quién le conviene especialmente un clorador salino?
No es una solución universal para todo el mundo. Te conviene especialmente si:
- Tienes niños que pasan muchas horas en el agua y sufren irritaciones
- Algún miembro de la familia tiene piel sensible, eccema o alergias
- Tu piscina se usa con mucha frecuencia (más de 3-4 días por semana en verano)
- Estás harto del mantenimiento semanal y quieres automatizarlo
- Tienes piscina en segunda residencia y no puedes estar pendiente cada semana
Si tu piscina la usas 15 días al año, quizás no tenga tanto sentido económico. Pero si es de uso habitual, las cuentas salen.
¿Cuánta sal lleva una piscina? ¿Sabe a mar?
Esta es la pregunta que más veces escuchamos. La concentración de sal en una piscina con clorador salino es de entre 3 y 5 gramos por litro. El agua del mar tiene entre 35 y 40 g/l. O sea, el agua de tu piscina tendrá aproximadamente 10 veces menos sal que el mar.
La mayoría de bañistas no notan ningún sabor salado. Algunos incluso dicen que el agua "sabe más limpia". Lo que sí se nota es que irrita menos.
Qué clorador salino elegir según el tamaño de tu piscina
La producción de cloro se mide en gramos por hora (g/h). La regla general es que necesitas aproximadamente 1 g/h por cada metro cúbico de agua, aunque siempre es mejor ir algo por encima para cubrir picos de uso en verano.
Piscinas pequeñas (hasta 10 m³)
Para jacuzzis, piscinas de plástico o pequeñas piscinas enterradas, el Clorador Salino POOLEX Turbo Salt TS100 es una opción compacta, sencilla de instalar y con 4 modos de funcionamiento para adaptarse al uso real.
Piscinas medianas (15-30 m³)
El rango más habitual en piscinas familiares. Aquí encajan perfectamente el POOLEX Turbo Salt TS200 o el TS300. Son los modelos que más instalamos: equilibrio perfecto entre capacidad y precio.
Piscinas grandes (40-60 m³)
Para piscinas de mayor volumen, el TS400 o el TS600 son la elección correcta. No hay que escatimar en producción: si el clorador va siempre al 100%, se desgasta antes.
Piscinas comunitarias o grandes (hasta 80 m³)
El TS800 cubre volúmenes grandes con producción suficiente para mantener niveles estables incluso en días de máxima afluencia.
Si prefieres una marca reconocida en el sector con décadas de experiencia, el AstralPool Clear Connect 30 g/h es una opción muy sólida para piscinas de hasta 80 m³ con control avanzado.
¿Qué pasa con el pH? ¿Sigue haciendo falta ajustarlo?
Sí, y es importante saberlo antes de comprar. Los cloradores salinos tienden a subir el pH del agua ligeramente (hacia valores de 7,8-8,0). Si no lo controlas, el cloro pierde eficacia aunque el clorador esté funcionando bien.
Las soluciones:
- Dosificador automático de pH-: lo más cómodo, conectado directamente al sistema
- Control manual con pH- líquido o en polvo: más barato pero requiere revisar cada semana
- Algunos modelos avanzados incluyen sonda de pH integrada que regula todo automáticamente
En cualquier caso, el mantenimiento total sigue siendo mucho menor que con cloro tradicional.
Instalación: ¿lo puedo hacer yo mismo?
En muchos casos, sí. Los cloradores salinos se instalan en el circuito de filtración, después del filtro y antes del calentador (si tienes). La célula de electrólisis se coloca en la tubería de retorno y el cuadro de control en un lugar protegido.
Si tienes un poco de maña con la fontanería básica y sigues las instrucciones del fabricante, es perfectamente instalable en una mañana. Si no te ves con ello, cualquier empresa de mantenimiento de piscinas lo hace en 2-3 horas.
Preguntas frecuentes sobre cloradores salinos
¿Cuánto dura la célula de un clorador salino?
Depende del modelo y el uso, pero en condiciones normales entre 3 y 7 años. Mantener el pH correcto y no abusar del modo boost alarga considerablemente su vida útil.
¿Puedo usar un clorador salino con piscina de liner?
Sí, sin problema. La concentración de sal que usa el clorador no daña el liner ni el sistema de filtración convencional.
¿Qué pasa si me voy de vacaciones un mes?
Si tienes un clorador salino con temporizador programable (la mayoría los tienen), puedes dejarlo funcionando en modo reducido. A la vuelta, el agua seguirá en condiciones. Algo que es prácticamente imposible con cloro tradicional si nadie revisa la piscina.
¿Funciona con cualquier tipo de filtro?
Sí, funciona con filtros de arena, cartuchos y vidrio. El tipo de filtración no afecta al funcionamiento del clorador salino.
¿El agua salada estropea los accesorios metálicos?
A esas concentraciones (3-5 g/l) el efecto sobre inox de calidad o materiales diseñados para piscinas es mínimo. Hay que evitar accesorios de aluminio o metales de baja calidad, pero es una recomendación que aplica a cualquier piscina tratada con cloro.
Conclusión: ¿vale la pena o no?
Si usas tu piscina de forma regular, la respuesta es casi siempre sí. No porque sea la solución perfecta (el pH hay que seguir controlándolo, la instalación tiene un coste inicial), sino porque el balance entre comodidad, ahorro a medio plazo y calidad del agua es claramente favorable.
El primer verano con clorador salino suele ser el punto de no retorno: cuando ves que el agua está perfecta, que no tienes que correr a comprar pastillas el domingo por la tarde y que los niños salen sin los ojos rojos, es difícil volver atrás.
Si tienes dudas sobre qué modelo encaja mejor con tu piscina, echa un vistazo a nuestra selección de cloradores salinos o escríbenos. Revisamos cada caso y te decimos sin compromiso qué tiene más sentido para tu situación.



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