pH de la piscina: por qué lo es todo (y cómo controlarlo cuando llega el calor)
Si tuvieras que elegir solo un parámetro del agua de la piscina para controlar, ese es el pH. No el cloro. No la dureza. El pH. Porque sin un pH correcto, el cloro no funciona bien aunque eches el doble. Y con el calor del verano, el pH sube más deprisa de lo que crees.
Qué es el pH y por qué cambia
El pH mide la acidez o alcalinidad del agua en una escala del 0 al 14. El 7 es neutro. Por debajo de 7 es ácido. Por encima de 7 es alcalino.
Para una piscina, el rango correcto es 7,2 a 7,6. Este rango específico no es arbitrario:
- Es el más seguro para los bañistas (no irrita ojos ni piel)
- Es el rango en el que el cloro trabaja con máxima eficacia
- Minimiza la corrosión de equipos y superficies
El pH sube de forma natural por varias razones: la propia química del agua, el uso de la piscina (los bañistas elevan el pH), los productos de mantenimiento que se añaden, la temperatura del agua y la fotosíntesis de algas. En verano, con más usuarios, más sol y más calor, el pH puede subir varias décimas en cuestión de días.
Qué pasa cuando el pH está demasiado alto (alcalino)
Es el problema más frecuente, especialmente en verano. Con el pH por encima de 7,8:
- El cloro pierde eficacia: a pH 8, el cloro libre trabaja al 20% de su capacidad real. Eso significa que aunque el medidor diga que hay 2 ppm de cloro, solo 0,4 ppm están activos. Las bacterias y las algas lo agradecen.
- El agua se vuelve turbia: el exceso de alcalinidad precipita el calcio, que forma partículas en suspensión. El agua parece limpia pero con un tono blanquecino o lechoso.
- Se forma cal en superficies y equipos: en el filtro, en las paredes del vaso y en los cabezales de los grifos y la bomba.
- Irritación en ojos y piel: aunque no tan intensa como con el pH bajo, el pH alto también puede causar molestias en los ojos.
Qué pasa cuando el pH está demasiado bajo (ácido)
Menos frecuente pero igual de problemático. Con pH por debajo de 7,0:
- Irritación intensa en ojos y piel: el pH bajo del agua irrita las mucosas. Es una de las causas más habituales de ojos rojos después de nadar, erróneamente atribuida al cloro.
- Corrosión de la instalación: el agua ácida ataca los metales (bomba, escaleras, grifo de fondo) y puede decolorar el liner o dañar el revestimiento de la piscina.
- Desgaste del filtro: la arena o la zeolita del filtro se deterioran más rápido.
Cómo medir el pH correctamente
Hay tres opciones, por orden de precisión:
- Tiras reactivas: las más económicas y rápidas. Suficientes para un control semanal orientativo, pero con margen de error de ±0,2-0,3. Úsalas para comprobaciones rápidas entre medidas más precisas.
- Kit colorimétrico (fenol rojo): el método clásico. Una gota de reactivo en una muestra de agua cambia de color según el pH. Más preciso que las tiras, económico y muy fácil de usar. Es lo que recomendamos para el control semanal.
- pHmetro digital: la opción más precisa (±0,05). Requiere calibración periódica con solución tampón. Ideal si tienes piscina grande o si quieres el control más exacto posible.
Dónde medir: toma siempre la muestra a 30-40 cm de profundidad y a 50 cm de la pared, lejos de los puntos de entrada de agua. El agua recién tratada junto a los skimmers no es representativa del volumen total.
Cómo corregir el pH
Para bajar el pH (pH demasiado alto)
Se usa pH minus o ácido muriático diluido (ácido clorhídrico en solución). El pH minus en polvo o granulado es más seguro de manipular que el ácido líquido. La dosis depende del volumen de agua y de cuánto hay que bajar, pero como referencia: para una piscina de 50 m³ y bajar el pH de 7,8 a 7,4, se necesitan aproximadamente 500-700 g de pH minus.
Añádelo con la bomba en marcha, preferiblemente cerca del retorno del agua para que se distribuya rápido. Espera 4-6 horas y vuelve a medir antes de añadir más.
Para subir el pH (pH demasiado bajo)
Se usa pH plus (carbonato sódico o bicarbonato sódico). Añadir directamente al agua con la bomba en marcha. Misma precaución: espera varias horas antes de medir de nuevo. El pH sube más lentamente de lo que baja.
La alcalinidad total: el "amortiguador" del pH
La alcalinidad total (TAC) es el parámetro que estabiliza el pH. Si la alcalinidad es baja, el pH fluctúa mucho (sube y baja rápidamente). Si es alta, el pH es más estable pero más difícil de bajar cuando sube.
El rango correcto de alcalinidad total es 80-120 ppm. Si el pH te baila constantemente a pesar de que lo corriges, mide también la alcalinidad: probablemente ahí está la causa real del problema.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que medir el pH en verano?
En temporada alta (julio-agosto, con la piscina en uso diario), mide el pH dos veces por semana como mínimo. En mayo-junio y septiembre, una vez por semana es suficiente. Después de lluvia intensa o de muchos bañistas, mide siempre al día siguiente.
¿El cloro afecta al pH?
Sí. El hipoclorito sódico (cloro líquido) tiende a subir el pH. El cloro granulado neutro o las pastillas de tricloro tienden a bajarlo ligeramente. Si sabes qué tipo de cloro usas, puedes anticipar el efecto sobre el pH y ajustar la dosis de corrector en consecuencia.
¿Se puede bañar mientras se corrige el pH?
Espera al menos 4 horas después de añadir el corrector antes de bañarse. Con la bomba en marcha, el producto se distribuye en ese tiempo y el pH habrá vuelto al rango correcto si la dosis era la adecuada. Mide siempre antes de meterte al agua.
Conclusión: controla el pH primero, el resto viene solo
Un pH correcto hace que el cloro funcione bien, que el agua esté clara y que nadie salga de la piscina con los ojos rojos. En verano el pH sube casi solo, así que medirlo dos veces por semana y corregirlo antes de que suba de 7,6 es la mejor inversión de tiempo en el mantenimiento de la piscina.
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